domingo 20 de abril de 2008

Lejos de ti

Esta tarde he estado viendo "Lejos de ti", la película debut como directora de Sarah Polley. Para aquellos a los que no les suene el nombre, es la actriz que ha salido en varias películas de Isabel Coixet. Era la chica con una enfermedad terminal en "Mi vida sin mi" y la enfermera callada y taciturna que cuidaba a Tim Robbins en "La vida secreta de las palabras".
Siempre me ha gustado como actriz. Dado el tipo d películas que hace Isabel Coixet, pienso que sólo un buen actor sabe darle al papel el toque justo de melodramatismo para que no se haga empalagoso y excesivamente azucarado como si de cualquier americanada se tratase. Y eso no sólo se consigue con un buen guión y con una buena dirección, sino que necesitas a un buen actor. Y esto es lo que creo que es Sarah Polley, así que no voy a negar que me he sentado a ver la película predispuesta en favor de esta mujer. Debilidades que tiene una.
En fin, una vez vista y en parte analizada, puedo darle una buena nota sin que saque una matrícula de honor. Si alguien me hubiera puesto esta película y yo no hubiera sabido por quién está escrita y dirigida, hubiera dicho que era de la Coixet. El tipo de escenario, el tema, esa capacidad de los actores para expresar tanto en los silencios más absolutos, el cielo gris constante, la melancolía y un tema actual, que desgarra por lo cercano y que duele aunque tú no lo tengas.
Pero claro, es Polley, no Coixet, así que también ha conseguido crear algo diferente con algo de sello personal. No negaré que hay cosas que me han gustado más que otras. A veces, por muy pendiente que estuviera de la película, me he perdido en los primeros flashback y me ha costado ubicarme, pero esto es como todo, tiene ritmo propio. Por suerte y como todos los buenos ritmos, de nada sirve que intentes captarlo, tienes que dejar que te invada. Una vez bajas las defensas y lo dejas entrar, te arrastra y no te suelta hasta el final, hasta tal punto que, cuando la película ha terminado, tenía la sensación de que se me había quedado corta.
De todas formas no todo va a ser bueno. El final me ha parecido demasiado tajante y, como ya he comentado, el ritmo, a veces, es difícil de coger.
Ojalá hubiera más Polleys, Coixets, Deepas y miles de mujeres que con su arte, su palabra y su imagen nos inyectaran un poco de dulzura y de realidad. Porque aunque la vida está teñida por cientos de pequeñas tragedias y enfermedades como el Alzehimer sea una de ellas, toda situación tiene su contraste y uno no vive perpetuamente desgarrado por el dolor. La vida, como el teatro, tiene su principio y su final, su momento de risa y su momento de llanto. Y los dos, cuando llegan, nos enseñan y nos acarician para seguir cuidándonos.

lunes 31 de marzo de 2008

Soledad

Soledad…conocer la soledad te da el poder de odiarla, pero también de apreciarla cuando es una buena compañía. Es una mano que roza una mejilla que no existe en una cama que, de repente, se ha hecho demasiado grande. Es el abrazo a la almohada porque no existe nada más que abrazar. Es la sonrisa en una silla mientras el sol de primavera te baña la cara y los personajes de tu libro favorito descansan entre tus manos. El elegir tu destino de vacaciones y saber que vas a ir porque es allí a donde quieres ir, y no a otro lugar.
Es que llegue la tarde de domingo y pongas una película que no tienes con quién comentar, pero que igualmente te apetece ver. Es llenar un bol de palomitas y comerte sólo la mitad. Es mirar a tu alrededor y sentir que a veces, el vacío, también llena. Es necesitar coger el teléfono y llamar a alguien, a quien sea, sólo oír una voz. Es querer compartirla para después recuperarla y así volver a hacerla tuya. Es todo eso y, además, una parte de ti.
Poder apreciarla me dará el poder de elegir cuándo quiero estar sola y cuándo no, sin miedo a que, cuando no tenga a nadie, esa nada me pese más que todos los lustros del mundo mal acompañada. Sufrirla también me hará valorar esas compañías que tantas veces me han molestado y que a estas alturas tolero con una sonrisa de bienvenida. También me hace dejar de sentirme culpable cuando decido borrar de mi vida, tal vez sólo por unos instantes o a lo mejor para siempre, la sombra de alguien que en su momento fue a mi lado en el camino.
La odio y la amo a partes iguales. Seguramente por eso la aprecio y la deseo, la mimo y la cuido, para que nunca me abandone y siempre me recuerde cuán necesaria es su presencia para poder valorar todo lo que tengo en su ausencia.


jueves 3 de enero de 2008

No compres...adopta!!!



Hoy ha salido en El País una viñeta genial de un ilustrador-dibujante que me encanta, así que para dar un empujoncito a la concienciación y sobre todo ahora que se acercan los reyes y la gente no sólo pierde la cabeza, sino que además se vuelve irresponsable, la cuelgo aquí:






miércoles 19 de diciembre de 2007

Navidad, Navidad...joe con la Navidad

Se acerca la Navidad (bueno, más que acercarse parece que la tenemos encima), y parece que el aire se tiñe de buenas intenciones y cariñosas sonrisas hacia aquellos a los que antes ni se miraba. Independientemente de si esto es moral o no, ético o no, incluso viable o no, voy a pasar de este tema porque cada año es lo mismo y las razones para opinar, por lo menos por mi parte, también son idénticas. ¿Cómo era aquella frase? Ah sí, si no tienes algo nuevo que decir, será mejor que te calles.
De todas formas, yo lo que quiero explicar es que he matado a Papá Noel para seguir después con Sus Excelentísimas Majestades los Reyes Magos de Oriente… y me he quedado tan a gusto, la verdad. Lo que quiero decir, y que no se me asusten los niños, es que este año he decidido pasar de regalos y presentes varios de esos que no sirven para nada y que acaban acumulando polvo en cualquier estante o cajón. He decidido, como buena catalana que soy, que este año ahorro ese dinero que no tengo y, con lo que pueda “arrejuntar”, me largo a cualquier capital europea a pasar unos días. Resumiendo, que no pienso gastarme ni un duro en regalos y tampoco espero que nadie se lo gaste en mí. Partiendo de la base de que tengo todo lo que necesito y acabando en la conclusión de que no quiero nada más de lo que tengo, la cosa queda zanjada aquí.
Por otro lado, ando terminando una especie de “diario de abordo” del viaje que hice a Turquía hace tres semanas. Por suerte para todos aquellos que lean esto, no pienso poner las seiscientas cuarenta fotos que hice en la semana que estuve allí, pero sí que colgaré algunas de las mejores. Que vine enamorada del pueblo turco es algo que sabe todo el mundo, pero hasta que punto vale la pena aquella gente es algo que sólo sabemos los que ya los conocemos… por suerte para nosotros.
Por último, resulta que aquí la aspirante a escritora ganó el otro día el primer premio del concurso de relatos cortos de Ciudad Badia. Es el primer concurso al que me presento (que no será el último) y el primero que gano (si será el último o no eso yo ya no lo sé) y más que ganar, me gustó la gente tan maja que conocí allí. Espero que poco a poco vayan sacando adelante todos los proyectos llenos de buenas intenciones que se traen entre manos y que nunca les decaiga la ilusión. Por mi parte, el año que viene ayudaré a difundir el segundo concurso de los mismos relatos, para que seamos mucha gente y así no se lo lleve la primera piltrafa que aparezca (osease yo)

martes 13 de noviembre de 2007

Sin corazón...y también sin razón

Bendito proletariado. Ganamos poco, trabajamos mucho y, sólo porque sí, tenemos que aguantar las injusticias tanto propias como ajenas. Me corroe la indignación. Las manos me sudan. Se me seca la boca. Mis instintos asesinos, muchos y muy asesinos, luchan por desatarse y por correr a sus anchas por estas paredes falsamente llamadas oficinas. Tiene gracia el poder del que manda. Decido cuándo y cómo te jodo temporalmente la vida por el simple hecho de que no me gusta tu cara. Tal vez te he cogido manía porque un día, en vez de sonreírme cuando te dije buenos días, no me saludaste. Tal vez no me oíste porque estabas pensando en cómo fraccionar los libros de los niños para poder llegar a final de mes, pero yo prefiero pensar que eres un memo mal educado y que mejor te echo cuanto antes. Total, si tu vas fuera otro igual de desesperado que tú ocupará tu lugar.
La parte graciosa viene cuando yo, que aunque esté delgado y tenga pelo soy el portotipo de un gordo barrigón con un puro en la boca, decido contratar a todos los sin papeles que encuentro en varios kilómetros a la redonda y así, con el pretexto de que algún día los haré legalizar, pago la mitad. Además, me resulta muy gracioso cuando todos corren a esconderse porque pasa cerca un coche de policía. Soy el rey del mundo.
Déjame decirte una cosa, rey del mundo, caudillo del cinismo: la suerte tiende a cambiar de bando y, si no sabes cuidarla y gestionarla, cuando te abandona no suele volver.

viernes 2 de noviembre de 2007

Expo en OnaNuit...

El día 7 de noviembre y hasta el 9 de diciembre se expondrá en el Restaurante OnaNuit una exposición sobre el libro La Hija del Lago.
Un día Stella decidió que algunos de los relatos del libro le inspiraban algo más que reflexiones y pensó que, tal vez, hubiera más personas a las que le pudiera pasar lo mismo. Reunió a un grupo de artistas y les sugirió que, por qué no, cada uno podría escoger un relato del libro y llevar a cabo algún tipo de obra con él. Cuadros, esculturas...cualquier idea podía ser buena.
El resultado, después de muchos meses de trabajo, es esta exposición.
El miércoles a las 20 h. en el Restaurante OnaNuit (C/Riera i Pons, 13, El Prat de Llobregat), se inagura la expo y, ya de paso, se aprovecha para tomar algunas copas, reunirnos los que ya nos conocemos y presentarnos a los que aun somos extraños.
Sobra decir que está invitado todo aquel que quiera venir y que, si alguien no puede pasarse el miércoles, que se pase cualquier día. Aparte de la expo, el sitio, la compañía y la comida no tienen precio.
En fin, para + info www.onanuit.com
Nos vemos!

viernes 26 de octubre de 2007

Ahora

- Quítelas doctor…no sé, quémelas, arránquelas o mátelas, pero hágalas desaparecer…

Y desaparecieron. La verdad es que les tenía hasta algo de cariño. Las odiaba más que las amaba, pero no puedes dejar de querer de un día para otro algo que has llevado encima durante tanto tiempo.

Ya estaban cuando aprendí a mirarme en el espejo. Cierto que no nacieron conmigo, pero están en mí desde que tengo memoria. O tengo poca memoria o las tenía desde muy chiquitita. Total, que me acompañaron desde que tengo uso de razón. Primero una, luego dos, después tres y ahora, poco antes de que decidiera acabar con ellas, ya eran cinco.

¿Qué ha cambiado? Absolutamente nada, en apariencia. Las personas que no sabían que había decidido librarme de ellas ni siquiera han notado un cambio al cual puedan llamar por un nombre en concreto. Esto me demuestra que eran más visibles para mí que para el resto, pero ¿qué cuenta al fin y al cabo, lo que yo veo o aquello que ven los demás? He llegado a la conclusión de que lo verdaderamente importante es lo que yo veo en mí, porque es lo que reflejo y proyecto en los demás. Pienso algo por un momento: cuando me quiero, los demás me ven bonita (se puede llamar de muchas maneras: resplandeciente, atractiva sin saber por qué, atrayente…), cuando me odio (maldita menstruación) el resto del mundo suele captarlo y esto, con el paso del tiempo, maraca la imagen que los demás tienen sobre ti.

Total, que ya no están. Debo reconocer que en la sala de espera de la clínica casi me da un infarto. Sentía el corazón en la boca, me temblaban las manos y me sudaba todo menos las uñas. Pero si no es nada mujer, me decía todo el mundo. Que vale, que no es nada, respondía yo, pero es que es mi cara, no la tuya. Doler no iba a doler, pero a saber lo que podía quedar después.

Ahora me miro al espejo. Todavía se ven, pero incluso a mí me sorprende lo rápido que han avanzado las cosas: apenas son nada. Me observo y la diferencia no es aparente…entonces me paro a mirar mis ojos y ahí sí que noto la diferencia. Mi mirada: verde, clara, confiada y risueña, es decir, mi mirada por fin.
Adiós chiquitines!